El Arsenal le propinó al Bayern Múnich su primera derrota de la temporada.
Una derrota por 3-1 en el Emirates, que, para ser justos, es un reflejo preciso de cómo se desarrolló el partido en la segunda mitad, un tramo de 45 minutos en el que los anfitriones dominaron a los bávaros durante casi todo el tiempo.
El Bayern de Múnich no es un club acostumbrado a ser dominado. Las derrotas en la Champions League suelen ser consecuencia de arbitrajes desastrosos y desaciertos individuales. Las ausencias de tres jugadores clave del Bayern: Luis Díaz, Alphonso Davies y Jamal Musiala, sin duda, jugaron a favor del Arsenal: se echaron mucho de menos las recuperaciones y la intensidad ofensiva de Davies, la astucia y la visión de Musiala en el corazón del ataque, y la presión incansable y la tenacidad de Luis Díaz.
Sin embargo, la realidad es que el Arsenal fue simplemente mejor equipo esta noche. Una derrota es una derrota, pero esto no podría haber llegado en mejor momento. El Bayern está arrasando en la fase de grupos y aún se espera que se asegure cómodamente un puesto entre los 8 primeros y la clasificación directa a las rondas eliminatorias. El resultado pone las cosas en perspectiva para Vincent Kompany, quien tiene mucho que trabajar y resolver en los próximos meses. También motiva al equipo para seguir mejorando, ya que ahora es evidente que aún queda otro nivel por alcanzar antes de poder considerarse al mismo nivel que el Arsenal.
Vincent Kompany y su equipo ahora tienen la oportunidad de reorganizarse, analizar los errores cometidos durante el partido e introducir ajustes, ya sea en el posicionamiento defensivo, en mediocampos congestionados o en la gestión de sobrecargas en las bandas. El regreso de Jamal Musiala y Alphonso Davies tras el parón invernal (o incluso antes) sin duda reforzará a la plantilla, y se espera que el Bayern se vea más fuerte, más preciso y más fiero.
Perder al Bayern Múnich duele, sin duda; siempre. Pero el momento y las circunstancias que rodearon esta derrota la hacen más llevadera, incluso una bendición disfrazada. El Bayern ya no tiene que cargar con la responsabilidad de ser ESE equipo. El Arsenal puede acaparar toda la atención, mientras el Bayern sigue trabajando para mejorar.
Cuando llegue la fase eliminatoria, el Bayern de Múnich estará listo.
Y esperando.