En el Paris Saint-Germain, la gestión de los líderes de ataque está entrando en una fase turbulenta. Ambos con contrato hasta junio de 2028, Ousmane Dembélé y Bradley Barcola representan dos ejemplos importantes y potencialmente explosivos.
El PSG se encamina a un año crucial con una ecuación clara: renovar o vender. La situación de Dembélé parece la más delicada. Según Le Parisien, el club quiere renovar al delantero de 28 años, Balón de Oro 2025, pero con condiciones estrictas. La directiva pretende imponer su nueva estructura salarial: un salario fijo combinado con una parte variable vinculada al número de partidos jugados.
La incertidumbre contractual, en el corazón del proyecto del PSG
El problema es que el exjugador del Rennes gana actualmente unos 20 millones de euros al año, lo que dificulta su adaptación a este modelo, sobre todo porque su temporada se ha visto marcada una vez más por repetidas estancias en la enfermería. Aunque las negociaciones no han comenzado oficialmente, este asunto podría convertirse rápidamente en una verdadera fuente de tensión.
Tras él, el expediente de Barcola también requiere mucha atención. Interpelado el verano pasado por el Bayern de Múnich y el Liverpool FC, el delantero de 23 años ya recibió una oferta inicial de renovación de contrato del PSG, sin éxito.
Las conversaciones se ralentizaron notablemente debido al cambio de agente del exjugador del Lyon, pero el club espera reanudarlas en las próximas semanas. Una vez más, el tiempo apremia.