El comité arbitral finalmente anuló la decisión de Clément Turpin. El sábado, durante el partido entre el AS Mónaco y el PSG (1-0), el árbitro solo mostró una tarjeta amarilla a Lamine Camara tras su peligrosa entrada a Lucas Chevalier.
Según L’Équipe, Antony Gautier reconoció el lunes, durante una videoconferencia con clubes profesionales, que el jugador del Mónaco debería haber sido expulsado. Una falta obvia para muchos… excepto para el árbitro del partido y los responsables del VAR.
El sábado, Lamine Camara atacó violentamente a Lucas Chevalier, cuyo tobillo se dobló peligrosamente. Sin embargo, Turpin solo mostró una tarjeta amarilla y no consultó al VAR, lo que generó incredulidad generalizada.
Una simple amonestación por una falta espectacular: entrada en el tobillo, pie en el aire, sin intentar tocar el balón… todo apuntaba a la roja. Pero el árbitro optó por la sanción más leve. El PSG reaccionó rápidamente publicando una foto del tobillo de Chevalier. El propio portero admitió que temía por su carrera.
El VAR bajo la lupa
Según RMC, nunca se consideró la tarjeta roja. Turpin habló con el VAR —Jérémie Pignard y Gaël Angoula—, pero los árbitros consideraron que no se cumplían los criterios para una roja directa. Por lo tanto, no recomendaron una revisión, validando así la decisión inicial. No fue una negativa aislada de Turpin, sino una decisión colectiva.
Menos de un año después de la polémica Singo-Donnarumma, el arbitraje vuelve a estar en el centro del debate, ya que está prevista una reunión entre árbitros, clubes, la LFP y el sindicato Foot Unis.