La crisis hídrica golpea con fuerza al partido bonaerense de 9 de Julio, donde caminos rurales cortados, pueblos aislados y la falta de infraestructura generan malestar creciente entre productores y vecinos. Patricia Gorza, presidenta de Mujeres de la Ruralidad Argentina e integrante de Federación Agraria Argentina, advirtió que la situación se arrastra desde marzo y que la respuesta oficial llegó recién después de la viralización de imágenes en medios nacionales.
Localidades aisladas y reclamos de vecinos
Los habitantes de Carlos María Naón y La Niña, dos pueblos de alrededor de 500 habitantes, protagonizaron las protestas más recientes. “Están prácticamente aislados porque los accesos son de tierra y están cortados”, explicó Gorza, quien remarcó que no se trata solo de pérdidas productivas sino también de un riesgo directo para los cascos urbanos.
“Son casi siete meses de pedidos para salvar los cascos urbanos de las localidades. No hablamos de los campos, hablamos de los pueblos”, enfatizó.
Reanudación de obras en el río Salado
En las últimas horas, el Gobierno anunció la reactivación de las obras de dragado del río Salado, consideradas estratégicas para mejorar el escurrimiento del agua en toda la región. Sin embargo, Gorza advirtió sobre la magnitud de los plazos: “Lo que falta de obra del Salado llevará al menos un año de trabajo. No es que dentro de un mes ya se va a poder escurrir el agua”.
La política y la presión mediática
El anuncio llegó después de que las imágenes de la protesta circularan en medios nacionales. “Sinceramente, creo que el sector político en su conjunto funciona cuando las cosas se viralizan. No es la primera vez que pasa: recién cuando la situación se hace visible en los medios aparece una respuesta”, señaló la dirigente rural.
Tras la difusión, vecinos confirmaron la llegada de camiones con tierra, retroexcavadoras y alcantarillas para intentar reacondicionar los caminos. Aun así, persiste la preocupación por el tiempo que demandará una solución estructural.