Eso no significa necesariamente un cambio de entrenador, pero la pelota está del lado de la cancha de Ruben Amorim, y tiene que hacer un movimiento antes de dejar a sus superiores sin opciones.
Hay mucho escrutinio sobre el sistema 3-4-3 de Amorim y sobre si debería rendirse y cambiar a una formación más tradicional de cuatro en la defensa.
Esta cobertura es natural, considerando que ha sumado solo 34 puntos en 33 partidos de la Premier League y ha perdido 17 veces, casi el doble de sus nueve victorias.
Pero Amorim tiene razón al restarle importancia al revuelo en torno a su sistema. Oliver Glasner, considerado un posible sustituto debido a su labor transformadora en Crystal Palace, lo expresó mejor que nadie.
«El sistema no es importante, lo importante son los hábitos. Lo importante son los patrones y cómo quieres que se comporten tus jugadores en el campo», insistió el austriaco.
Glasner también utiliza un sistema de tres defensas, pero ha adaptado su 4-4-2 preferido para adaptarse a los jugadores que tiene a su disposición en Selhurt Park. Ha utilizado numerosas formaciones alternativas en otros clubes.
¿Por qué Amorim no puede hacer lo mismo?
El entrenador portugués se acerca a su primer aniversario como entrenador del United, y aún no ha conseguido dos victorias consecutivas en la Premier League. Es una realidad espantosa que aún tengo que leer dos veces para creerla.
Glasner demuestra que un sistema de tres defensas puede funcionar en el fútbol inglés. El fracaso tan estrepitoso de Amorim es un claro indicador de que los «hábitos» y «patrones» son el verdadero problema.
Si no es capaz de identificarlos y solucionarlos, francamente, no está a la altura de dirigir un club de la magnitud del United. Los últimos meses sugieren que no puede, y no lo hará, antes de que sea demasiado tarde.