El fabricante de pulpa y papel Celulosa Argentina SA solicitó el lunes protección contra la quiebra, culpando al gobierno del presidente Javier Milei por crear un mal ambiente empresarial para la industria local.
Tras el impago de sus bonos, Celulosa, con sede en Rosario, centro de exportación agrícola, busca protección de sus acreedores en el equivalente argentino al Capítulo 11, según un documento presentado por un inversor. Sus acciones, que cotizan en el mercado local, cayeron hasta un 17 % el lunes y acumulan una caída de casi el 80 % en lo que va de año.
La junta directiva de Celulosa señaló explícitamente al gobierno de Milei por sus problemas.
“Los profundos cambios que el gobierno nacional ha implementado en la política fiscal, monetaria y cambiaria crean desafíos que aún nos resultan muy difíciles de superar”, según la presentación de la empresa que cita las actas de la reunión, que anteriormente describían un “contexto económico extremadamente adverso”.
Celulosa se suma a la peor ola de defaults de Argentina desde 2020. Varias empresas agrícolas e industriales están luchando por adaptarse a un aumento en los costos de endeudamiento, recortes drásticos del gasto y una moneda vista por muchos inversores como sobrevaluada, entre otros cambios rápidos de Milei en los últimos dos años.
El líder libertario enfrenta una elección provincial el 7 de septiembre y elecciones intermedias nacionales en octubre que serán una prueba clave del apoyo de los votantes a medida que las luchas económicas más amplias despegan.
Otra de las empresas que dejó de pagar este año, la petrolera Petrolera Aconcagua Energía SA, completó la semana pasada una reestructuración de deuda por US$220 millones que allanó el camino para una adquisición liderada por Vista Energy y la comercializadora Trafigura.