Rusia llevó a cabo una oleada de ataques a gran escala y de gran letalidad contra Ucrania, disparando cientos de drones y decenas de misiles la noche del sábado.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, afirmó que Kiev era el objetivo principal, pero que otras zonas también fueron atacadas y que alrededor de 100 personas resultaron heridas.
Cuatro personas murieron en la capital y la región circundante, y se escucharon explosiones durante toda la noche. Decenas de edificios residenciales, una escuela, un teatro de ópera y un museo resultaron dañados.
El Ministerio de Defensa ruso afirmó que el misil hipersónico Oreshnik se utilizó en los ataques, que describió como una respuesta a los «ataques de Ucrania contra la infraestructura civil». El ejército ucraniano niega haber atacado a civiles.
A primera hora del lunes, la infraestructura energética resultó dañada en un ataque con misiles contra la región rusa de Belgorod, fronteriza con Ucrania, incluida la ciudad de Belgorod, según informó la agencia de noticias Interfax, citando a las autoridades locales.
No se registraron víctimas mortales, pero se interrumpió el suministro eléctrico y de agua, informó Interfax. La agencia no proporcionó más detalles.
La región rusa de Yaroslavl, al noreste de Moscú, también fue objeto de un ataque con drones, según informó el gobernador Mikhail Yevrayev en Telegram.
El presidente ruso Vladimir Putin lanzó una invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022.