Un hombre ha descrito el momento «increíble» en que Pelé y sus compañeros de la selección brasileña visitaron su ciudad natal en Cheshire.
La selección sudamericana se alojó en un hotel de Lymm durante su participación en el Mundial de 1966, en el que fue eliminada de la competición en la fase de grupos.
Pero durante su estancia en el pueblo rural, el equipo, del que también formaban parte Garrincha y Jairzinho, se reunió con los lugareños y firmó autógrafos.
Sesenta años después, Laurence Bennett, que por aquel entonces solo tenía cinco años, contó que pasaba las mañanas antes de ir al colegio sirviendo tostadas a los jugadores, ya que su madre, Bessie, trabajaba en el Hotel Lymm.
«Tuve la oportunidad de pasear tranquilamente entre estos magníficos futbolistas», declaró Bennett a BBC Radio Manchester.
Dijo que el acceso que tenían los habitantes del pueblo a los jugadores jamás se permitiría hoy en día.
«Podías entrar al hotel y allí estarían, de pie.»
«Gente de todo Lymm podía hablar con ellos, conocerlos, estrecharles la mano y conseguir sus autógrafos.»
Laurence BennettBennett se llevó de aquella experiencia un recuerdo muy especial, que aún hoy, 60 años después, atesora.
«Pelé le regaló a mi madre su camiseta de entrenamiento y la he guardado todos estos años.»
Añadió: «Mi nieto se lo ha puesto y todavía lo está asimilando todo, porque Pelé es un auténtico icono del fútbol; es simplemente increíble».
Laurence BennettLos recuerdos de aquella visita han quedado inmortalizados en una exposición en el Centro del Patrimonio de Lymm.
«Solo se quedaron aquí diez días, y son esos diez días de los que la gente sigue hablando», dijo Alan Williams, quien dirige el centro.
«Al parecer, todos los chicos de Lymm jugaron un rato con Pelé, y parece que todos en Lymm también consiguieron un autógrafo», dijo.
«Gracias a los avances tecnológicos, hemos podido dar vida a estas fotos, que eran oscuras y de mala calidad.»
«En conjunto, cuentan una historia extraordinaria, y eso te llena de inmenso orgullo.»