Las dos derrotas de la última semana —ante el PSG en Champions (1-2) y contra el Sevilla en Liga (4-1)— han vuelto a poner en la mira la organización defensiva y la presión del Barcelona. Tras la goleada sufrida en el Sánchez-Pizjuán, el joven central Pau Cubarsí fue claro: “Tenemos que empezar a presionar como la temporada pasada. Nos hemos relajado y eso no puede ser”.
Sus palabras reavivan un viejo análisis de Iñigo Martínez, exdefensor culé hoy en el Al Nassr, que hace un año ya advertía de las dificultades del sistema de Hansi Flick: “Más que cogernos la espalda, es cómo se presiona y con qué intensidad. Si la presión es buena es muy difícil que el rival encuentre el pase, pero a veces la línea no debería estar tan adelantada”.
El central vasco, que abandonó el club este verano rumbo a Arabia, siempre fue sincero sobre lo exigente del estilo del técnico alemán. En una entrevista reciente, recordaba: “Fue una temporada para disfrutar y sufrir al mismo tiempo al mantener la línea tan alta y perfecta. Flick obligaba a jugar así, era su estilo. Aprendí mucho, pero costaba”.
Una semana negra para el Barça
El equipo azulgrana atraviesa un mal momento colectivo, marcado también por las bajas. En Montjuïc, el Barça compitió pero perdió intensidad en el tramo final cuando Luis Enrique liberó a Vitinha con cambios tácticos. En Sevilla, la caída fue más dura: la presión mal coordinada dejó expuestos a los centrales y cada pérdida se transformó en una transición peligrosa que el rival supo castigar.
El reto de Flick pasa ahora por recuperar la coordinación en la presión alta y rearmar un sistema defensivo que parece haber perdido la fiabilidad que mostró el curso pasado.